Los ojos abiertos no miran al tiempo, ni al destino, le hacen cara con luna y dolor miran el rastro de los pasos desolados y bellos, en avenidas solitarias y mojadas, inmensas chispeantes como lluvia fría de poesía que nace y muere en el viento... la vida en cada verso escrito con vértigo; danza rodada, polvorienta de vino y hiel, penumbrosos y ciertos ...
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